Lecturas arácnidas
"Las tarántulas" de Elaine Vilar Madruga x "Punto de araña" de Nerea Pallares
Dice un poema de Elaine Vilar Madruga en Las tarántulas:
[…] podría decirse entonces
que un corazón
es la cosa más terrible de este mundo
la tela sin puntal
de la vía láctea
de la vía apia
porque
las tarántulas pastan
en el cielo de nuestras bocas.
Leo estos poemas de Elaine Vilar Madruga casi al mismo tiempo que leo la novela de Nerea Pallares, Punto de araña, y me parece que las tarántulas del poemario migran por el borde la mesilla de noche hasta las arañas de la novela, y viceversa.
Vilar Madruga nos arrastra hasta una cavidad, un hueco, el agujero donde se resguarda un grito ahogado. Junto a él está la mujer-monstruo, las palabras que restringen el mundo, el silencio que resta, la belleza contra la piedra. Existe en este poemario una potencia creadora y destructora, y ese poder está en las criaturas que tejen, algo que también plantea la novela de Nerea Pallares. En la novela las mujeres palilleiras de Camariñas, en la Costa da Morte, se reúnen junto a los tapetes del encaje de bolillos. Ellas tejen y hablan y ven cómo los hombres toman decisiones definitivas que afectan a todas y que les traen la desgracia.
Las palilleiras forman parte de una cadena de tejedoras, cuenta a cuenta, como el rosario de Las tarántulas. Son parte de un linaje a través del cual transita un secreto: si la situación lo requiere pueden encontrarse en un enclave del bosque e invocar a las arañas. Estas arañas son tres entes-brujas shakesperianas que les revelarán qué hacer para cambiar la situación. Las palilleiras no aguantan más. Es la ira, la frustración y la impotencia lo que las lleva a tomar esa decisión drástica. En el bosque, juntas, tomadas de la mano, las palilleiras convocan a Briana, Otile y Navia. Las arañas ordenan y ellas obedecen.
Tanto el poemario como la novela exploran el papel de las mujeres en el tejido social. Puntos y nudos para iluminar la oscuridad en la caverna desde donde las mujeres sostienen un entramado vital a pesar del ostracismo y también donde sobrellevan el dolor. En esa caverna el cuerpo de las mujeres recibe siempre la violencia que se origina en el mundo de los hombres, el lugar hacia el que ambos textos miran de cerca.
El silencio impuesto a las mujeres señala un vacío, los huecos del encaje o de la tela de araña. Nerea Pallares dice: “El encaje también tiene un revés y un envés y es el espacio negativo el que hace que podamos apreciar el dibujo. Y la escritura necesita la palabra del silencio y del hueco para que cobre fuerza lo que estás diciendo”1 . Es también el vacío y el hueco una constante en el poemario de Elaine Vilar Madruga, como cuando nos dice en su poema fe de vida:
en el vacío soy el vacío y me lleno de él para sobrevivir hueca una tela sin fondo o un agujero de bala. soy el vacío en el vacío y existo.
En ese espacio negativo del hueco es posible resignificarse, existir, sin ese hueco el todo pierde su sentido.
La escritura es un tejido, dice Nerea Pallares, y también lo es la forma cada lectura se enreda con lo que encuentra en nosotras. Mientras leo voy tramando esos fragmentos que subrayo con las preguntas que me incitan: ¿a qué llamamos monstruo?, ¿qué hace que lo sea?, ¿hasta dónde puede llegar mi ira? (se cuela aquí entre líneas Annie Ernaux y su “escribo para vengar a mi raza” en su discurso de aceptación del Nobel), ¿qué puede hacer el lenguaje para cambiar la realidad?
Tejer y el lenguaje. En la novela de Pallares el lenguaje puede deshacerse y puede volver a crearse, recomponer con él el tejido de la comunidad. Nerea Pallares utiliza esa idea como un mecanismo narrativo específico, aunque el lenguaje literario tenga la capacidad de hacer su magia de por sí. Sin embargo, la poesía no puede desprenderse de su naturaleza como artilugio que contiene la fuerza creadora del lenguaje, y aún así Elaine Vilar Madruga también lo ponen de manifiesto de una forma concreta. ¿Para qué? Para que no apartemos la mirada, para que no demos el lenguaje por sentado y volvamos a mirarlo, como propone en su poema limbo:
un cristal roto contra el limbo de mi boca es la experiencia estética que sublima el miedo la experiencia estética resume el concepto de miedo como temblor de las arterias como temblor de lo rojo agolpándose en la arteria empalagosa hasta que la sangre se hace agua resumamos también el concepto sangre dígase la forma de un insecto como el de kaftka pero hembra un insecto hembra de ojos puntiagudos como tetas dulcísimas tetas nomeolvides tetas lirios en el agua venenosa del estanque definamos también el concepto hembra una hembra de ocho patas es la oscuridad velluda una mancha en la impureza del cristal o del país hay una arteria en el limbo de mi boca que podría definirse también arteria es la palabra que nunca se dirá a gritos porque un silencio descabezado es un silencio inteligente sin útero ni ovarios ni trompas de falopio como país con la garganta tupida o anudada para definir el silencio no usaremos palabras.
Si has llegado hasta aquí, gracias por leer 🕷️🕸️
Entrevista en Página Dos: https://www.rtve.es/play/videos/pagina-dos/nerea-pallares/16991277/




Cuando las mujeres nos regalan sus voces de diferentes maneras y se entretejen. Me encanto ese poema limbo, me gustaría que me regalaras otro de ella 🥰